La Tuluá de hoy

Editorial No. 3

Por Mauricio Muñoz Vargas

En la edición No. 1 empezamos con el tema ‘Tuluá en fotos’, imágenes de varias locaciones de la ciudad, tomas fotográficas captadas desde otras perspectivas.

En esta edición continuamos mostrando la ciudad, arquitectura y lugares que hacen parte de la vida cotidiana. Visualizar la ciudad a través de la fotografía nos sirve para reconocer y apreciar lo que pasamos por alto cuando transitamos por la urbe.

Con este material buscamos reflejar la Tuluá de hoy, fotografías que puedan ser difundidas, coleccionables o exhibidas y que puedan ir conformando un archivo fotográfico de la ciudad, el cual pueda servir de consulta para generaciones presentes y futuras.

Actualmente las redes sociales juegan un papel importante en cuanto a difusión se refiere, es así como muchas imágenes tulueñas están siendo compartidas en el grupo de Facebook titulado ‘La antigua Tuluá’ – (Foto Papaya), el cual puede ser consultado en la siguiente dirección: https://www.facebook.com/groups/antiguatulua/?fref=nf

Por otra parte vale la pena anotar que en la actualidad la ciudad no cuenta con un archivo fotográfico de carácter público, las imágenes existentes de la Tuluá de ayer son de propiedad privada, por lo tanto se dificulta su difusión. El libro ‘Recuerdos tulueños’ compilado por Hernando Vicente Escobar García y publicado en el año 2011 nos da a conocer acontecimientos históricos de la ciudad, pero a la vez también nos muestra un variado registro fotográfico del pasado tulueño, Escobar García realizó una recopilación de imágenes las cuales fueron concedidas por diferentes familias propietarias del material fotográfico.

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Artes cruzadas: fotopoesía

Editorial No. 2

Por Mauricio Muñoz Vargas

La poesía; expresión sublime del espíritu humano, manifestación de lo bello por medio de la palabra. En esta edición abordamos este género literario con el fin de cruzarlo con el arte de la fotografía.

Invitamos a una serie de poetas y al mismo tiempo a un grupo de apasionados de la fotografía para que desde sus diferentes ópticas interpretaran cada poema y lo plasmaran a través de la lente de sus cámaras.

A partir de un poema puede brotar una fotografía cargada de estética, composición, armonía y belleza. Si para escribir poesía se debe primero haber leído mucho, igual en la fotografía debe existir un conocimiento previo, técnico y estético. También se debe contar con un sentido afilado de la observación para captar lo que otros no pueden ver. Aspectos contrarios suceden cuando se está del otro lado de la barrera. El lector de poesía no necesariamente tiene que ser un experto en el tema, al igual que para disfrutar de una buena fotografía tampoco es necesario saber sobre técnicas y encuadres.

No ha sido indiferente la poesía en los grandes fotógrafos, ejemplo de ello fue Walker Evans que en su libro titulado ‘American Photographs’ – ‘Fotografías americanas’ publicado por el Museo de Arte Moderno citó un pasaje del poeta Walt Whitman:

No dudo que la majestad y belleza del mundo están latentes en cualquier minucia del mundo […]
No dudo que en las trivialidades, insectos, personas comunes, esclavos, enanos, malezas, desperdicios hay mucho más de lo que yo suponía […]

Evans fue un referente de la poesía visual, la cual plasmó todo el tiempo en sus fotografías, inicialmente realizando imágenes sencillas de la vida cotidiana, tiempo después dedicándose a captar la difícil situación de las comunidades rurales de los Estados Unidos durante la depresión, luego ocultando la cámara bajo su abrigo para captar las caras y gestos de los viajeros del metro de Nueva York, de lo cual surgió el libro titulado ‘Many are called’ – ‘Muchos son los llamados’.
La poesía hecha a partir de la palabra; la fotografía hecha a partir de la lente de una cámara. Dos artes juntas en esta edición, dos visiones encontradas, una bajo la pluma de diferentes autores y la otra bajo la óptica de apasionados por el mundo de la imagen.

Foto Stephanye Duque

Tuluá en fotos

Editorial No. 1

Por Mauricio Muñoz Vargas

Una ciudad con una ubicación extraordinaria, tierra donde llegan los paracaidistas en busca de mejores oportunidades y aquí alcanzan el éxito. Una ciudad ignorada por sus propios coterráneos. Tuluá, tierra de todos y de nadie.

Lo que es nuestro

Cuando caminamos por la Villa de Céspedes, somos esquivos a muchos detalles que contiene la ciudad, mucho patrimonio por observar el cual pasamos desapercibido. Nuestra zona céntrica contiene muchas historias, lugares y estructuras arquitectónicas olvidadas.

Tuluá es una ciudad patrimonio de todos, no podemos ser indiferentes a los detalles antes mencionados y a otros aspectos que tienen mucho que ver con nuestra herencia cultural, como las recetas gastronómicas heredadas de generación en generación y las fiestas tradicionales como la Feria de Tuluá, el Festival de estudiantinas Héctor Cedeño Paredes y el Festival de cometas.

En Tuluá existen diversos escenarios cargados de memoria histórica donde ocurrieron acontecimientos importantes los cuales podemos evocar a través de la fotografía y a la vez hacer un llamado por su restauración.

Contamos con la tradicional plaza de mercado más conocida como “La Galería” famosa por sus económicos restaurantes, sus floristerías, yerbaterías, puestos de frutas, el tradicional masato y la pesquera donde además disfrutamos de un delicioso vaso de leche de coco servido por mujeres afrocolombianas quienes adquirieron la destreza de romper el coco de un solo machetazo.

Tenemos también propiedades que cuentan con un pasado importante, tales como el Teatro Sarmiento en el que apreciamos un sinnúmero de películas en los años en que el cine era la cita dominical obligada, la Casa de las Tribunas donde pernotó el Libertador Simón Bolívar, la Casa grande de los Caicedo Lozano conocida actualmente como la Casa Calero Cruz que aún conserva su arquitectura patrimonial, la Casa de los Kafure Lozano que tiene cerca de 100 años y algunos barrios que marcaron la historia de nuestra ciudad, al igual que algunos sitios turísticos emblemáticos como por ejemplo, el Lago Chilicote, el Jardín Botánico, el Parque de la Guadua, el Cerro del Picacho, entre otros.