Edición No. 23

Buga Ciudad  Señora                                             

Por Harold Mora Campo

La palabra Buga hace mención a quien es protagonista y constituye la metáfora más importante del libro “Buga Ciudad Señora”.  La última palabra de la precitada figura literaria: Señora, evoca aquellas ciudades que por su particular encanto, parecieran haber sido diseñadas para caminar en ellas, enamorarse en y de ellas; descubrirlas y redescubrirlas en la medida en que las exploramos, como lo hacemos con las grandes mujeres –atributo extensivo a todas las damas- ó  se podría decir que las urbes parecen una especie de matrioska, aquellas muñecas rusas, que en su interior albergan una nueva muñeca, y ésta a su vez otra y así sucesivamente, de manera que cuando nos adentramos en ellas vamos descubriendo una nueva, cada vez con mayor encanto y poder evocativo que la anterior. Además de mi esposa y de mis hijos, oriundos de la Ciudad Señora, tal vez lo que más me ha sobrecogido de Buga se vincula con la magia de sus casas y de sus cosas. Todas parecen tener vida propia, tanto más cuanto más muertas parecen, en la medida en que cambian de forma y de uso con el paso del tiempo, agraciadas con el encanto de la gente que pasa por ellas marcando una huella en el decurso de su cultura e historia.